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Pause Music, 2004
1. Instrumental m 2. sh 3. El rey del Trivial 4. Konturatu 5. Ahotsa ixildu 6. Codo de tenista 7. Instrucciones para amargar un día feliz
8. Agur (gero arte luze bat besterik ez da)
9. El rey de la montaña
10. Denbora, egia...
Crítica de Monocromo: ( Redactor: E. Pérez )
La elegante candidez de "Aldapa Gora", los luminosos destellos de "Sometimes" o la sugerente cadencia imperante en "Ecstasic Electricity" narraban, en el maravilloso EP homónimo con el que Yakuzi irrumpieron en nuestras vidas, un presente armonioso y sosegado capaz de disimular los oscuros destellos de rabia que, indómitos, brotaban de los más profundos recovecos.
Yakuzi se presentaron en aquel entonces como un adorable y sorprendentemente maduro cachorro, un encantador retoño que, tan solo un año después, ha visto como el temperamental brillo que iluminaba sus pupilas ha explotado para someter cada uno de sus actos, para aniquilar su voluntad y forjar una personalidad enérgica, vigorosa y dulcemente violenta que, con "Ibai Lehorretan Itota", entrega sus primeros frutos.
El quinteto contempla ahora, alienado, el infinito, con lagrimas brotando sin cesar de sus ensangrentados ojos, rebelándose y dejando escapar algún guiño inconsciente alimentado de dulces recuerdos ("Codo de Tenista" o el emocionante milagro que es "Agur (Gero Arte Luze Bat Besterik Ez Da)") y afrontando un futuro repleto de emociones pendencieras, de sonrisas perdidas y de azoradas esperanzas.
"Ibai Lehorretan Itota" (Ahogarse en ríos secos) es una perfecta digestión de toda la música facturada desde que alguien decidió electrificar un instrumento de seis cuerdas y este mut? en estandarte del rock. Aquí las guitarras suenan escrupulosamente limpias e infecciosamente sucias, acarician, golpean, planean, estallan y comparten protagonismo con sabios arreglos y voces excelentemente tratadas para, en definitiva, dar otro paso adelante en un género que nunca va a detenerse y, de paso, homenajear en forma de revelador sample a dos de sus mayores agitadores: Kevin Shields y Steve Albini.
La que nos ocupa es una obra que combina la frescura de la inexperiencia y la sabiduría de la madurez y confirma, con creces, las enormes esperanzas depositadas en una banda con los pies en el presente, la cabeza en el futuro y nuestro corazón en un puño. Descomunales.
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Crítica de Rockdelux: ( Redactor: Guillermo Z. Del Águila )
El rock instrumental debe mucho al terreno conquistado por Mogwai. Sus vertiginosas dinámicas (sin olvidar su lirismo, sin el cual se han perdido) cargaron de emociones algo que hasta entonces no expresaba mucho más que sensaciones. Yakuzi añaden más tierra fértil al concepto de rock instrumental expresivo. Y lo hacen sin limitarse al efectismo dinámico de los imitadores de Mogwai y sin basarse en los arreglos (como hacían en su primer mini-álbum), sino con un extraordinario dominio del lenguaje de sus propios instrumentos, que les proporciona un vocabulario suficiente para expresar muchísimo sin palabras.
Hay un par de canciones cantadas en Euskera, pero la voz es lo que menos importa (en "Instrucciones para amargar un día feliz" hilvanan una bella melodía pegadiza ¡silbando!). Sí lo es la sabiduría con que controlan la electricidad (cargando de tensión "Agur" y consiguiendo en "El rey del trivial" lo más emocionante del post-rock espacial, unión de Bedhead, Seam, Mogwai y Explosions in the Sky) y manejan la paleta de sonidos ("Konturatu" explota más en su colorido que en su electricidad) siempre con lirismo de sobra ("Codo de tenista" se derrama en preciosismo y matices).
Este es un álbum muy importante por lo que consigue y significa.
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Crítica de www.nosoloemo.com:
Madera y agua, tonalidades ocre y un apacible encuadre portuario nos dan la bienvenida a Ibai Lehorretan Itota. Prepárate para disfrutar del paisaje, arranca instrumental m, deslizándose casi sin tocar el suelo, avanzando suavemente, atrapándote con sus concisos y sutiles líneas de la slide guitar de Manuel Alcázar, con unas bases rítmicas que evocan a los Mogwai más apacibles, aquellos de Sine Wave o Hunted By a Freak. Cinco deliciosos minutos limpios, luminosos y transparentes. Tras dejarnos cubiertos en cálidas formas, Yakuzi se levantan de la silla para, en el minuto y doce segundos de sh, afilar sus esquemas, demostrando un perfecto conocimiento de las bases post hardcore presentes en formaciones conexas como Slint y Shellac.
Casi siempre instrumentales, creando nuevos amaneceres y destruyéndolos con precisos cortes de ritmo, la escucha de este su primer larga duración se hace diapositiva a diapositiva una evasiva descarga de fuerza y sentimientos. Finales que recuerdan a las últimas composiciones de Explosions in The Sky, como el de El Rey del Trivial.
Siempre tendiendo a difuminar sus melodías, el uso de la distorsión y el ruido es algo que dejan para ocasiones puntuales. Aderezando sus composiciones con frases sampleadas en distintos idiomas, y sin excederse en los recursos más utilizados del estilo, los 61 minutos de Ibai Lehorretan Itota van mostrando en sus diez pistas los diferentes registros por los que caminan los vascos.
Recursos de instrumentación, donde no dudan en utilizar teclados, vientos, sintetizadores, diferentes tipos de guitarra, así como el clásico dúo bajo / batería. Y también, recursos compositivos originales. Tanto Ahotsa Ixildu, un suave alegato pop en el ecuador del compacto donde podemos oír dos voces cantantes (una y uno) como instrucciones para amargar un día feliz, donde una dulce melodía silbada se verá a intervalos sustituida por notas de slide guitar o teclado, para concluir en un oscuro resonar hueco, son otras dos composiciones que distinguen el sonido de Yakuzi del de otros post-grupos.
Una espléndida muestra de saber hacer desde el primer disco convierte al grupo de Pause Music en otro producto del estado más que exportable a la Europa que conocemos. Solo falta ahora confirmar en directo el buen sabor de boca que guarda la memoria de estos Yakuzi.
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Crítica de www.incultura.net:
Pocos grupos han conseguido acaparar tanta atención con tan poco, apenas el Mini-CD de debut "Yakuzi" (Pause,2003) en el que el por aquellas fechas trío y a día de hoy quinteto de Durango, sorprendía a crítica y público con un nuevo talante de Rock instrumental, pleno de lirismo y energía a la vez que de intensidad y aridez, o como alguno se atrevió a decir, tan cerca de los más inspirados Mogwai (aunque sin necesitar de los continuos y vertiginosos cambios que siempre han caracterizado a los de Glasgow para crear tensión), como del Morricone más clásico (por el sentido melódico, la capacidad para desarrollar la idea y la pulcritud formal).
Con "Ibai lehorretan itota" (Ahogados en ríos secos), Yakuzi va más allá en su propio concepto. Por encima de paralelismos o de etiquetas supeditadas a cualquier denominación o prefijo "post", son capaces de generar un lenguaje propio basado infinidad de matices, a la vez que ahondan en cada uno de los rasgos distintivos que definen su personalidad...desde el empleo del euskera en las voces y el particular tratamiento de las mismas, hasta un hábil y personal uso de la electrónica, pasando por la forma de conjugar dichos elementos con un léxico eminentemente guitarrístico.
Si bien en su primer Mini-CD recurrían a un amplio espectro de arreglos orquestales para conseguir su propósito, en éste nuevo disco lo importante es la esencia, aquella que el grupo y su directo atesora y que consiguen transmitir con creces a través de un trabajo aún más maduro y crudo que el anterior, tanto en las composiciones como en el propio sonido de la banda, guitarras tratadas de forma magistral, el equilibrio perfecto entre técnica, tecnología y experimentación, todo al servicio de lo más importante: la emoción y el momento.
Éste es un disco que como el río al que su nombre alude, se desliza bravo o lánguido dependiendo de la situación, siempre por cauces de extrema energía y arrastrando un desbordante caudal sonoro como ocurre en "Konturatu" o "El rey de la montaña", tras el cual, y entre meandros de languidez, quedan plácidamente esparcidas pequeñas joyas de preciosismo acústico como "Instrucciones para amargar un día feliz" o "Ahotsa ixildu" (canción ésta última en la que podemos escuchar la voz de Rebeca Gargallo de Astronaut). Mientras enfurecidas guitarras arrastran nuestros sentidos hasta desembocaduras imposibles en "SH" o "El rey del trivial", punzantes ritmos e instrumentaciones plenas de detalles electrónicos golpean cada una de nuestras fibras nerviosas en "Denbora, egia..." o "Agur".
Yakuzi sigue empeñado en buscar, mediante infinidad de destellos y estados de ánimo, el más agreste de los desfiladeros, la más inalcanzable de las distorsiones, la más imposible de entre las expresiones sonoras, demostrándonos que todavía hay lugares por visitar apartados de lo que siempre hemos conocido, y aunque situados en ninguna parte, bien podrían estar a medio camino entre la Odisea (y Kevin Shields) y los majestuosos paisajes de David Lean o entre el Western de Ford y la desgarradora ternura de Benigni... Un viaje de ida y vuelta a la sensibilidad humana, la tristeza y la alegría.
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